miércoles, 29 de enero de 2014

FRAGMENTO DE AULLIDOS Por ALLEN GRINSBERG




He visto los mejores cerebros de mi generación
destruidos por la locura,
famélicos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada
por las calles de los negros
en busca de  un colérico picotazo,
pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por...
la primigenia conexión celestial
con la estrellada dinamo de la maquinaria
de la noche, que,
encarnación de la pobreza envuelta en harapos,
drogados y con vacías miradas,
velaban fumando en la sobrenatural
oscuridad de los pisos de agua fría
flotando sobre las crestas de la ciudad
en contemplación del jazz,
que desnudaron sus cerebros
ante el Cielo bajo el, y vieron
tambalearse iluminados ángeles mahometanos sobre los
tejados de las casas de alquiler,
que atravesaron las universidades con radiantes ojos tranquilos,
alucinando Arkansas y tragedias de luz-Blake entre los
escolásticos de la guerra,
que fueron expulsados de las academias
por dementes & por publicar
odas obscenas sobre las ventanas de la calavera...



Aporte de Ana Albanece

 

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