viernes, 10 de septiembre de 2010

Shh...!

Le arrastran los empeines en el asfalto.

Lleva las manos hacia atrás, con dos carteras de culpas.
El cabello largo no es, sino sólo su sombra, carcomiendo el cráneo desnudo.
Tiene maquillados los párpados. Con violetas y fresias. Con violeta de fiesta.
Esta mujer confunde, cambia las palabras por fósforos sin prender.
Cuidado con ella, camina despacio.
Sus tacos de humo.
Cada tanto levanta una ceja y mira para atrás, con una sonrisa opuesta.
(vigilia, silencio, un ruido a motor)
Mira sobre sus pasos, para ver que nada se le haya perdido.
Ni siquiera unas ganas.
Engrampada una luz verde, bajo el brazo izquierdo.
Muchas veces respira aspirando como remolino a más de un par de miradas que enceguecen.
Tu perfume la llama.
Cuidado.
No duerme por si hay una emergencia, no duerme porque sus sueños viven haciéndose realidad.
No se vende fácilmente, y se compra con un gesto.
Cuando prende el lavarropas perdona a algunos débiles, dándoles 3 días de visita y ni uno más.
A veces sus condenas son tan intrigantes! Tantos miedos hay, que ella ríe de lo libre que puede llegar a ser.
Puede convertirse en animal en elemento e intención.
En acto si se mete, es para tomar partido; porque a veces sí que se aburre. Juega. Como buena mujer.
Se arma en ese acto, hasta un equipo con las figuritas que más le gustan.
Se cree la más linda, y se saca los dientes cuando se va a dormir.
Cobarde, no se atreve siquiera a sentir remordimiento.
Atrevida, cuando mira no se frena a pensar en si seduce.
Tu mirada la busca. No asomes tanto.
Escondiendo inquietudes no te ve.
No seas especial, no soporta competencia.
Muerte puta, dijo un tipo, y se la ganó solo con reconocerla.

                                                                                    Laura Soledad Beraldi

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